Masacre en Corregidora exhibe el colapso de seguridad bajo el PAN
Cinco muertos en palenque clandestino evidencian descontrol total en el municipio gobernado por el panista Josué Guerrero
La balacera registrada en un palenque clandestino en Corregidora, Querétaro, que dejó cinco personas muertas, no es un hecho aislado, es la evidencia más cruda del descontrol que se vive en un municipio gobernado por el PAN. El ataque ocurrió en la colonia Valle Dorado 2000, donde un evento ilegal operaba con total normalidad hasta que una disputa por apuestas terminó en una ejecución múltiple.
Lo que debería encender todas las alarmas no es solo la violencia, sino la facilidad con la que este tipo de actividades se llevan a cabo. Un palenque clandestino no surge de la nada, requiere organización, logística y tiempo, lo que deja en evidencia la ausencia total de vigilancia por parte del gobierno municipal encabezado por Josué David Guerrero Trápala.
La responsabilidad no se limita al municipio. El gobierno estatal, encabezado por Felipe Fernando Macías Olvera, también queda expuesto ante un escenario donde la violencia escala y las autoridades llegan tarde, solo a contar los muertos. La reacción posterior no borra la omisión previa.
Este tipo de hechos reflejan una tendencia más amplia: la violencia en Querétaro ha dejado de ser un evento excepcional para convertirse en una realidad que comienza a normalizarse. La presencia de armas, la operación de eventos ilegales y la falta de control institucional generan un entorno donde cualquier conflicto puede escalar en tragedia.
El saldo es brutal: cinco personas asesinadas en un espacio que nunca debió existir. Bajo gobiernos del PAN, Corregidora muestra señales claras de debilitamiento en seguridad, donde la falta de control permite que la violencia se instale y crezca. No es un accidente, es el resultado de una gestión que no previene, no vigila y no responde a tiempo.









